El flujo que no opina
Un dealer que ha vendido una opción mantiene una cobertura que es función del precio, lo que significa que la cobertura no puede cambiar hasta que el precio lo haya hecho. Su operativa es una derivada, y una derivada solo puede ir detrás. Valorado sobre los sesenta cierres de este curso, 10.000 contratos con strike 103 necesitan una cobertura que nunca pasa de un millón de acciones, y mantenerla cuesta 3.079.024 acciones negociadas a lo largo de las sesenta velas: el triple de la mayor posición que llega a llevar, frente a un cambio neto de 555.304. La tasa es la gamma, y la gamma es una campana a la que le crece un pico según se acerca el vencimiento: un dólar de movimiento en el strike mueve la cobertura 57.861 acciones con veinte velas por delante y 258.898 con una, mientras que seis dólares más allá, en esa misma última vela, la mueve 91. Lo que el dealer apuesta no es el tamaño del movimiento sino dónde cae. Vendida a la volatilidad realizada que la propia serie tuvo, 1,496 por ciento por vela, la posición corta cubierta acabó 556.654 arriba, porque solo necesitaba 1,378 por ciento.
Requisitos previos: La lección 59, por la ley de la raíz cuadrada y por la costumbre de preguntar qué negocia realmente una posición grande en vez de cuánto vale, lección 53, por el negocio de cotizar entendido como gestión de inventario y no como opinión, y la lección 44, por la volatilidad como un número que se puede medir sobre una serie en vez de como un estado de ánimo.
La cobertura es una posición y la operativa es su derivada
Un dealer que vende una call a un cliente no tiene ninguna visión y no quiere tenerla. Lo que tiene es una obligación cuyo valor se mueve con el subyacente, así que mantiene acciones contra ella: el número de contratos, por cien, por la delta de la opción. Ese último factor es toda la historia, porque la delta es función del precio. Escribe la cobertura como fórmula y no contiene ningún reloj, ninguna opinión y ninguna discrecionalidad. Contiene el precio.
De ahí salen dos consecuencias inmediatas y el folclore sobre los dealers pasa por alto las dos. La primera: la cobertura no puede cambiar hasta que cambie el precio, así que cada acción que el dealer negocia llega después del movimiento al que responde. El flujo es procíclico y no predictivo, y no hay nada en él por delante de lo que colocarse. La segunda es el punto de la lección 59 con otro traje: el tamaño de la cobertura es una posición, y lo que se negocia es su derivada.
Pon números debajo de las dos. Toma los sesenta cierres que este curso arrastra desde la lección 38, de 100,7 a 106,5, y vende 10.000 calls con strike 103 que vencen al final de la serie. Valóralas a la volatilidad que la serie tiene de verdad, 1,496 por ciento por vela. Después reajusta la cobertura en cada cierre y suma lo que ha negociado.
La cobertura arranca en 444.696 acciones, baja hasta 313.203 en su mínimo y termina en un millón, porque la opción venció dentro del dinero y la delta entera tenía que estar ahí. La mayor posición que llega a mantener es entonces un millón de acciones. La operativa que hizo falta para mantenerla son 3.079.024 acciones. El cambio neto de la primera vela a la última son 555.304. Tres millones de acciones movidas para acabar a medio millón de donde empezó, y la posición nunca pasó de un millón.
Esa proporción es la respuesta a cualquier titular de la forma: los dealers tienen 11.000 millones de dólares en coberturas que deshacer. Once mil millones son una posición. La pregunta es su derivada, y la derivada en un día cualquiera es una fracción de ella. Una cobertura que no se mueve no negocia absolutamente nada.
La gamma es una campana a la que le crece un pico
La tasa a la que la cobertura cambia por cada dólar de movimiento del precio es la gamma, y la gamma tiene una forma que conviene ver más que definir. Alcanza su máximo en el strike, cae a ambos lados y se vuelve más alta y más estrecha según se acerca el vencimiento. Abajo está esa forma sobre los mismos 10.000 contratos, en acciones de reajuste por cada dólar que se mueve el precio, a tres distancias del vencimiento.
| Precio respecto al strike | 20 velas por delante | 5 velas por delante | 1 vela por delante |
|---|---|---|---|
| -6 | 42.338 | 25.333 | 91 |
| -4 | 51.532 | 60.947 | 8.255 |
| -2 | 57.083 | 100.405 | 112.939 |
| 0 | 57.861 | 115.770 | 258.898 |
| +2 | 53.940 | 95.345 | 110.091 |
| +4 | 46.467 | 57.159 | 9.547 |
Lee la primera columna y luego la última. Veinte velas antes el flujo apenas depende de dónde esté el precio: 57.861 acciones por dólar en el strike frente a 42.338 seis dólares más allá, una horquilla de 1,4 a uno en todo el rango. En la última vela esa misma horquilla va de 258.898 a 91, o sea 2.845 a uno. La concentración que la gente describe como efecto del vencimiento no es una propiedad de las opciones. Es una propiedad de la última vela.
Ahí es también donde vive la amplificación, y la lección 59 la costea. Un dólar de movimiento en un instrumento que cotiza a 103 es el 0,97 por ciento. En la última vela y en el strike obliga a 258.898 acciones de reajuste, y la ley de la raíz cuadrada convierte eso en un impacto igual a la volatilidad diaria por la raíz cuadrada de esas acciones dividida por el volumen del día. En algo que negocia 5 millones de acciones al día sale 0,34 por ciento, que es el 35 por ciento del movimiento que lo provocó. En algo con 70 millones es 0,09 por ciento, o el 9 por ciento. Veinte velas antes el mismo cálculo da 17 por ciento y 4 por ciento.
Así que la afirmación honesta es una horquilla con una entrada dentro. El flujo de cobertura añade entre una veinticincoava parte y un tercio de un movimiento, según el volumen del instrumento, la distancia al vencimiento y lo lejos que esté el precio del strike. No crea el movimiento. No puede: llega después.
El signo decide si un strike atrae o empuja
Todo lo anterior daba por supuesto que el dealer había vendido la opción. Invierte eso y todas las conclusiones se dan la vuelta. Un dealer que está largo de la call está largo de gamma, y reajustar una posición larga de gamma significa vender cuando el precio sube y comprar cuando baja. Las mismas 258.898 acciones por dólar de la última vela amortiguan ahora el movimiento en vez de amplificarlo, y el strike sujeta el precio en vez de empujarlo fuera.
Este es el único punto donde el relato popular no es solo impreciso sino exactamente del revés la mitad de las veces, y la razón es que el signo no se observa. El interés abierto cuenta contratos, no lados. Un strike con 200.000 contratos abiertos te dice que la gamma ahí es grande; no te dice quién la tiene. Las dos configuraciones ocurren, producen comportamientos opuestos a partir de números idénticos, y por mucho que mires la cadena de opciones no se resuelve.
La consecuencia merece decirse en voz alta porque mucho de lo que se escribe la esquiva. El pinning en un strike y la repulsión desde un strike son el mismo mecanismo con el signo cambiado, así que la misma tabla de arriba predice los dos. Lo que un interés abierto grande en un strike sí te dice es que la última hora estará agitada por ahí, y eso es una razón para esperar horquillas anchas y una mala ejecución, no una razón para tomar una dirección.
La fórmula resuelve una cosa más. Una cobertura contra opciones que vencen dentro del dinero no se vende al cierre: las opciones se ejercen y las acciones se entregan contra ellas, así que no llega nada al mercado. Una cobertura contra opciones que vencen fuera del dinero sí hay que deshacerla, pero la delta decae hacia cero según el precio se aleja del strike, es decir, esa venta ocurre por el camino y va detrás del movimiento. Ninguno de los dos casos produce la liquidación programada de las cuatro de la tarde que describe el folclore, y los dos se ven en la tabla: en la última vela, a seis dólares del strike, la cobertura cambia 91 acciones por dólar. No queda nada que deshacer porque no queda nada que cubrir.
Qué está apostando el dealer en realidad
La cobertura no es el negocio. Es el coste de llevar el negocio, y el negocio es una apuesta sobre la volatilidad. Cada reajuste compra más caro que la última venta o vende más barato que la última compra, así que una opción vendida paga un coste corriente según el precio se mueve; contra eso, la opción pierde valor con el tiempo, y eso lo cobra el dealer. La posición entera es la diferencia.
Corre eso sobre los sesenta cierres a cinco precios. El dealer vende 10.000 calls con strike 103 a una volatilidad implícita dada, cubre una vez por vela, y las dos columnas son lo que pagó el paso del tiempo y lo que costó reajustar.
| Vendida a, por vela | Valor temporal cobrado | Coste de reajustar | Neto |
|---|---|---|---|
| 1,200 % | 2.483.330 | 3.378.024 | -894.694 |
| 1,350 % | 2.916.343 | 3.050.809 | -134.466 |
| 1,496 % | 3.343.758 | 2.787.105 | +556.654 |
| 1,650 % | 3.799.433 | 2.553.442 | +1.245.991 |
| 1,800 % | 4.246.929 | 2.360.019 | +1.886.911 |
La tercera fila es la interesante, y no es lo que el manual te lleva a esperar. Vende la opción exactamente a la volatilidad que la serie resultó tener, 1,496 por ciento por vela, y gana 556.654 en vez de nada. Busca el precio al que queda en tablas y la respuesta es 1,378 por ciento por vela, que anualizado da 21,9 frente al 23,7 propio de la serie.
La diferencia no es un error ni es una ventaja. Es la diferencia entre cuánto se movió una serie y cuánto se movió donde estaba la gamma. Elevar al cuadrado esas dos cifras dice que este camino entregó el 85 por ciento de su varianza a los sitios que le importaban a esta opción. Un camino con la misma desviación típica que hubiera pasado más tiempo cerca de 103 habría costado más de cubrir y podría haber perdido dinero al mismo precio.
Que es la relectura útil de todo el asunto. El dealer no tiene opinión sobre la dirección y no intenta mover nada. Ha vendido un número, está pagando por averiguar si ese número era demasiado bajo, y la operativa que todos miran es el pago y no la posición. Cuando el flujo parece estar empujando el precio de un lado a otro, lo que ocurre es que se está incurriendo en un coste, en público, a un ritmo que fija una campana.
Lo que esto no resuelve
Que una opción sea un libro. Un dealer lleva miles de líneas repartidas por muchos strikes y vencimientos, y la gamma agregada es una suma con compensaciones dentro, no la campana única dibujada aquí. Las cifras publicadas de exposición a gamma son estimaciones de esa suma construidas sobre un supuesto acerca de quién está corto de qué, y heredan exactamente el problema de signo expuesto arriba. Todo lo de esta página es cierto de una posición y solo ilustrativo de un libro.
Que reajustar una vez por vela sea lo que hace un dealer. No lo es. La cobertura real está más cerca de ser continua, se dispara por bandas en la delta y no por relojes, y a menudo se deja floja a propósito porque negociar cuesta dinero. Reajustar más fino no habría cambiado mucho los 2.787.105 de media, porque el coste converge al movimiento que el camino contenía de verdad; lo que habría hecho es estrechar el abanico de resultados posibles a su alrededor, subiendo de paso el volumen negociado y las comisiones. Reajustar más flojo ensancha ese abanico y ahorra operativa. La cifra 3.079.024 es por tanto una propiedad de la regla elegida aquí tanto como de la opción.
Que las cifras de impacto encajen como se han usado. La ley de la lección 59 estima el coste de una orden trabajada a lo largo de una sesión, y el párrafo de la amplificación la aplica a un solo dólar de movimiento dentro de una vela. Eso estira la ley más allá de aquello sobre lo que se calibró, y por eso la respuesta se dio como una horquilla con el volumen como entrada y no como una cifra. Léela como un orden de magnitud, no como una medida.
Que la serie sea un índice de acciones. Son sesenta números con una desviación típica de 1,496 por ciento y sin volumen pegado, y por eso toda cifra de acciones de esta página va por cada 10.000 contratos y toda cifra de impacto necesita un volumen que pongas tú. La forma de los resultados se traslada. Los niveles no.
Que un tipo de interés cero y ningún dividendo sean inocentes. La valoración de aquí pone los dos a cero, lo que desplaza la delta en todos los puntos y por tanto desplaza la cobertura. En una opción a dos meses el efecto es pequeño al lado de todo lo demás de esta página, pero no es nada, y quien reproduzca estas cifras contra una cadena real encontrará sus deltas algo distintas por esa razón antes de encontrarlas distintas por ninguna razón interesante.
Y la concesión que más le cuesta a esta lección: ha explicado el mecanismo y no te ha dado casi nada que hacer con él. El signo de la gamma del dealer decide el comportamiento y no se observa; las versiones modeladas de él las venden empresas con interés en la respuesta; y lo único que sí puedes ver, el interés abierto en un strike, es compatible con los dos desenlaces. Lo que queda es conocimiento negativo — no operes una hora de vencimiento sobre una historia de ventas forzadas, no leas una posición de cobertura como si fuera flujo — y el conocimiento negativo vale, pero no es una estrategia, y esta página no va a fingir que lo es disfrazando de entrada la horquilla de la segunda sección.
Problemas
- Construye la campana para un strike real. Elige un valor líquido, un vencimiento y un strike cerca del dinero. Saca de cualquier calculadora de opciones la delta a cinco precios alrededor del strike y haz las diferencias para obtener acciones por dólar por cada 100 contratos. Repítelo una semana después sin cambiar de strike. Dos horas, y tendrás la primera y la tercera columna de la tabla de arriba para un instrumento que operas de verdad, que convence más que leerlas aquí.
- Pon a prueba el pinning, por los dos lados. Para diez vencimientos de un mismo valor, apunta el strike con mayor interés abierto el jueves y el precio de cierre del viernes. Anota la distancia, con signo. Si el precio es atraído al strike las distancias se agruparán cerca de cero; si es empujado fuera, no; y si el signo de la gamma del dealer cambia entre vencimientos verás las dos cosas y la media no te dirá nada. Una hora, y el tercer desenlace es el más probable, que es el hallazgo.
- Costea la amplificación para tu propio instrumento. Toma el volumen diario y la volatilidad diaria que mediste en la lección 59, y una cifra de reajuste de 100.000 acciones por dólar como sustituto de un strike concurrido. Mételos en la ley de la raíz cuadrada. Diez minutos, y te dice si el flujo de cobertura en tu valor es un error de redondeo o un tercio del movimiento, lo que decide si algo de esto te concierne siquiera.
Fuentes. Fischer Black y Myron Scholes, «The Pricing of Options and Corporate Liabilities» (Journal of Political Economy, 1973), por el argumento de replicación que convierte la cobertura en función del precio y por tanto hace que su flujo vaya detrás y no delante. Nicolas Bollen y Robert Whaley, «Does Net Buying Pressure Affect the Shape of Implied Volatility Functions?» (The Journal of Finance, 2004), por la evidencia sobre en qué lado de la opción están de verdad los clientes, que es el signo que esta página dice que no se puede leer en el interés abierto. Sophie Ni, Neil Pearson y Allen Poteshman, «Stock Price Clustering on Option Expiration Dates» (Journal of Financial Economics, 2005), por el efecto de pinning medido en valores individuales y por lo pequeño que resulta. Guido Baltussen, Zhi Da, Sten Lammers y Martin Martens, «Hedging Demand and Market Intraday Momentum» (Journal of Financial Economics, 2021), por el flujo de cobertura medido contra los rendimientos intradía en vez de afirmado.
La cobertura de un dealer es función del precio, así que su operativa es una derivada y llega después del movimiento. Sobre los sesenta cierres de este curso, 10.000 contratos en 103 nunca necesitan más de un millón de acciones de cobertura y cuestan 3.079.024 acciones negociadas para sostenerlos, acabando a 555.304 de donde empezaron. La gamma fija el ritmo y se concentra violentamente al final: 57.861 acciones por dólar en el strike con veinte velas por delante, 258.898 con una, y 91 seis dólares más allá en esa misma última vela. Que ese flujo amplifique el movimiento o lo amortigüe depende de un signo que el interés abierto no informa. Y el beneficio del dealer se juega en dónde cayó el movimiento y no en cuánto hubo: vendido al 1,496 por ciento por vela propio de la serie ganó 556.654, porque las tablas estaban en 1,378. La lección 61 cierra el módulo preguntando qué se sigue de todo esto: cómo pensar en un mercado en el que toda magnitud que puedes ver la puso ahí alguien que sabía que ibas a mirarla.
Lo que cuesta la prisa
La ley de la raíz cuadrada que esta página usa para costear lo que un reajuste le hace al precio.
Leer la lección →Qué paga el diferencial
Cotizar como gestión de inventario, que es la misma postura una derivada más allá.
Leer la lección →La volatilidad como cantidad
El número que el dealer está vendiendo, medido en vez de intuido.
Leer la lección →Solo con fines educativos. Operar conlleva un riesgo sustancial de pérdida. No es asesoramiento financiero. Los resultados pasados no garantizan resultados futuros.
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