La tarifa que enruta tu orden
Entre el botón y la ejecución se toma una decisión por la que nadie corre y que nadie te enseña: a qué centro de negociación se manda tu orden. La decide un tarifario publicado, por adelantado, y en una orden de 300 acciones la diferencia entre el mejor y el peor resultado bajo esos tarifarios es de 1,65 dólares, en un solo lado de una operación. Eso es más de la mitad de lo que la lección 53 te cobró por la ida y vuelta entera. La tarifa es real, está topada por norma en tres décimas de céntimo por acción, y tú no la pagas nunca, que es justo por lo que decide ella adónde va tu orden y no tú. Súmala a la aritmética de la lección 53 y una ida y vuelta de 300 acciones en un valor de un céntimo de diferencial cuesta 4,80 dólares en vez de 3,00, con ese 60 por ciento extra invisible en tu extracto porque lo liquida otro. Nada de este párrafo va de ser rápido.
Requisitos previos: Lección 53, que puso en 3,00 dólares una ida y vuelta de 300 acciones en un valor de un céntimo de diferencial y contó solo el diferencial, la lección 2, por la cola que hay detrás de la línea de arriba y por las 900 acciones de 7.300 que la cotización describe de verdad, y la lección 3, por lo de que las ejecuciones que consigues no son una muestra justa de las que podrías haber conseguido, que es todo lo que una decisión de enrutado cambia.
Nada de tu orden es público
Empieza tirando la imagen que tiene casi todo el mundo. Tu orden no se emite, ni se ve, ni la lee nadie antes de ejecutarse. Viaja de tu bróker a un centro de negociación por una conexión privada, y hasta que alguna parte se ejecuta no hay nada que ver. Lo que se hace público es la impresión que deja tu ejecución, a posteriori, y lo que un participante rápido puede hacer es actuar sobre esa impresión antes de que el resto de tu orden llegue a otro sitio. Eso es una carrera entre dos piezas de información pública, no una ojeada a la tuya.
Merece la pena mantener exacta la palabra front-running, porque la versión exacta es más útil. Front-running significa operar por delante de una orden de cliente que te han confiado. Es una infracción que un bróker o un intermediario puede cometer contra ti, no algo que un desconocido pueda hacerte, y está prohibida en vez de ser astuta. Lo que un desconocido sí puede es llegar al segundo centro antes que tu propia orden, que es otra cosa con otra defensa: no puedes comprar velocidad, y sí puedes evitar anunciarte no mandando una única orden grande y ejecutable a un solo sitio.
Queda entonces la decisión que de verdad se toma, y se toma antes de que tu orden exista. Tu bróker ya ha elegido, para cada tipo de orden, a qué centro va. Esa elección está escrita, se vuelve a publicar cada trimestre, y la empuja un número por el que compiten los centros.
El tarifario que lo decide
Los centros de negociación de acciones estadounidenses cobran por tomar liquidez y pagan por aportarla, o al revés. Bajo la Regulation NMS la tarifa por tomar está topada en tres décimas de céntimo por acción, y la mayoría de los centros maker-taker se sitúan en el tope y devuelven entre dos y tres décimas de céntimo al lado que está en reposo. Un conjunto más pequeño de centros, llamados invertidos, hace lo contrario: te paga por tomar y te cobra por estar en reposo, porque quiere atraer el flujo que cruza. Y un mayorista que ejecuta tu orden internamente no cobra tarifa de mercado ninguna, porque no hubo mercado de por medio.
Pasa una orden de 300 acciones por cada uno de esos resultados, con una devolución al que aporta de un cuarto de céntimo y una devolución invertida al que toma de 0,0018, ambas en el medio de lo publicado. Un número positivo significa que al enrutador le pagan; uno negativo, que paga.
| Dónde acaba la orden | Por acción | En 300 acciones |
|---|---|---|
| Centro maker-taker, la orden cruza | -0,0030 | -0,90 $ |
| Centro maker-taker, la orden reposa y la golpean | +0,0025 | +0,75 $ |
| Centro invertido, la orden cruza | +0,0018 | +0,54 $ |
| Centro invertido, la orden reposa y la golpean | -0,0025 | -0,75 $ |
| Ejecutada internamente por un mayorista | 0,0000 | 0,00 $ |
Lo de arriba y lo de abajo de esa columna están a 0,0055 de distancia, que son 1,65 dólares en 300 acciones, en un solo lado de una operación. Ponlo frente a la lección 53: la ida y vuelta entera en un valor de un céntimo de diferencial, los dos cruces, costaba allí 3,00 dólares. Así que la elección de enrutado en un único lado mueve más de la mitad del dinero que mueve el diferencial en los dos.
Fíjate en qué dos filas están más separadas. No es la fila rápida contra la lenta, porque aquí no existe esa distinción; es la fila que cruza contra la que reposa, y encima el tipo de centro. Un tarifario publicado meses antes lo decidió todo.
La tarifa que no pagas nunca
Aquí viene lo que hace poderoso al tarifario y no solo interesante. En una cuenta minorista sin comisiones tú no pagas la tarifa de tomar ni recibes la devolución de aportar. Tu bróker liquida con el centro, o manda la orden a un mayorista donde no surge tarifa de mercado alguna. La columna entera de arriba es la cuenta de resultados de otro.
Lo que significa que no puede influir en tu conducta y sí puede influir por completo en la de tu bróker. Una sola decisión responde a dos preguntas: dónde se ejecuta mejor esta orden, y dónde le cuesta menos al enrutador. Esas dos tienen la misma respuesta las veces suficientes como para que el arreglo aguante, y cuando divergen la diferencia no aparece como línea en tu extracto. Aparece como una ejecución una fracción de céntimo peor de la que habría dado otro centro, o como una orden en reposo que se quedó al final de una cola más larga y nunca llegó a ejecutarse.
Esa segunda es donde está de verdad el dinero para un operador paciente, y merece una aritmética propia. Cuando pones una orden limitada en reposo te colocas detrás de todo lo que ya se muestra a tu precio. Si hay 5.000 acciones delante de ti y la orden ejecutable media que llega es de 200 acciones, entonces tienen que ocurrir 25 operaciones distintas a tu precio antes de que te alcancen. Si el precio se va antes, no te ejecutas, y no has pagado nada ni ganado nada y has perdido la operación. La lección 2 contó 7.300 acciones en un libro corriente con 900 en la cotización; esas 900 son la cola a la que te sumas. Un enrutador que elige el centro donde tu orden se sitúa detrás de 5.000 en vez de detrás de 500 no te ha costado nada visible y sí la mayor parte de tu probabilidad de ejecución.
Una ida y vuelta, con todo dentro
Coge otra vez la operación de la lección 53: 300 acciones, un valor cotizado a un céntimo de diferencial, entrar y salir con órdenes de mercado. Aquella lección te cobró 3,00 dólares y dijo expresamente que contaba el diferencial y nada más. Aquí está el resto.
| Componente | Por acción y por lado | Por lado, 300 acciones | Ida y vuelta |
|---|---|---|---|
| Medio diferencial, cruzado | 0,0050 | 1,50 $ | 3,00 $ |
| Tarifa de acceso en el tope de la Rule 610 | 0,0030 | 0,90 $ | 1,80 $ |
| Total | 0,0080 | 2,40 $ | 4,80 $ |
Cuatro dólares con ochenta en vez de tres, en un valor de un céntimo de diferencial, en la operación más corriente que hay. La tarifa añade un 60 por ciento al coste de cruzar, y los 3,00 dólares que te cobró la lección 53 son el 62,5 por ciento del total verdadero. Aquella lección dijo que contaba uno de cuatro cargos; este es el segundo de ellos.
De ahí se siguen dos cosas, y apuntan en direcciones opuestas. La primera es que tu bróker asuma esos 1,80 dólares es un servicio real, y la razón de que pueda regalarse es el arreglo que dedujo la lección 53: el flujo no informado sale barato de cotizar, así que alguien pagará por él. No te están robando con las operaciones sin comisión; estás en el lado receptor de una subvención cuyo tamaño ya puedes cifrar.
La segunda es que esa misma subvención es lo que vuelve invisible tu enrutado. Un bróker que decide adónde mandar tu orden está eligiendo entre las filas de la primera tabla, y la horquilla entre esas filas es de 1,65 dólares en una orden de 300 acciones, mayor que los 0,90 dólares que cuesta cruzar en sí, porque moverse entre cruzar y reposar cambia el signo y no el tamaño. La decisión vale dinero de verdad para alguien, y el único sitio donde sus consecuencias asoman de tu lado es en una calidad de ejecución que tendrías que medir para verla.
Que es lo que te pide el último problema de abajo, y la razón por la que el tercer problema de la lección 53 pedía lo mismo desde el otro lado. El informe de enrutado de órdenes que tu bróker publica cada trimestre nombra los centros, la parte de órdenes mandada a cada uno y si hubo pago. Leídos junto al informe de calidad de ejecución, esos dos documentos responden a la única versión de esta pregunta que va de ti.
Lo que esto no resuelve
Que los números de la primera tabla sean los de tu centro. El tope de tres décimas de céntimo lo fija la norma y el resto son valores típicos de tarifarios publicados, escogidos a media altura. Los tarifarios de verdad van por tramos de volumen mensual, difieren según la franja de precio del valor y cambian varias veces al año, así que una firma con tamaño paga y recibe cantidades distintas de las de arriba. El tope es la única cifra de esa tabla en la que puedes confiar sin consultar nada, y lo que sobrevive es la forma: cruzar cuesta, reposar se paga, y los centros invertidos dan la vuelta a ambos.
Que el tarifario sea toda la decisión de enrutado. Es la parte con un número publicado encima, y por eso esta lección puede ponerle precio. Las demás entradas son reales y desde fuera casi todas sin cifrar: cuánto tamaño muestra un centro, con qué frecuencia ejecuta al punto medio, cuánto ha envejecido su cotización cuando llega tu orden, y qué hace el enrutador del bróker cuando el primer centro solo llena parte de la orden. Una página que puso precio a la tarifa y paró ahí ha puesto precio a la entrada visible y ha dejado en paz las invisibles, que no es lo mismo que enseñar que no importan.
Que la subvención sea un regalo. Tu bróker asume la tarifa de acceso y cobra por el flujo, y las dos cosas están relacionadas de una manera que esta lección no ha medido. La lección 53 dedujo que el flujo no informado merece que se pague por él y dejó abierto el reparto de las nueve décimas de céntimo. Esta lección ha puesto ahora 1,80 dólares de coste en un lado de ese reparto para una ida y vuelta de 300 acciones, lo que estrecha la pregunta sin responderla, porque lo que recibe el mayorista no se publica de una forma que puedas poner enfrente.
Que la posición en la cola sea medible por adelantado. La aritmética de las 5.000 acciones delante da por hecho que puedes ver la cola, y el tamaño mostrado no es todo el libro: órdenes ocultas, tamaño de reserva e interés al punto medio están delante o al lado de ti sin enseñarse. Así que las 25 operaciones son un techo de lo visible que es tu espera y un suelo de lo que podría durar de verdad, y las 900 acciones a la cotización de la lección 2 eran 900 acciones que quisieron dejarse ver.
Que nada de esto cambie lo que deberías hacer en la próxima hora. No lo cambia. La decisión de enrutado es de tu bróker y se toma por adelantado, y las únicas palancas de tu lado son qué bróker usas, si cruzas o reposas, y en algunas plataformas si diriges tú mismo una orden a un centro concreto. Dos de esas tres son decisiones que se toman una vez al año y no una vez por operación.
Y el hueco mayor es que esta lección ha puesto precio al coste de cruzar con exactitud y ha dejado el de reposar justo donde lo dejó la lección 53, es decir sin medir. La aritmética de la cola de arriba dice cuánto podrías esperar; no dice nada de qué esperas acaban en una ejecución que querías. Una orden en reposo que se ejecuta deprisa suele ejecutarse porque el precio viene hacia ti y luego te atraviesa, y una que no se ejecuta nunca a menudo te ha ahorrado una pérdida. Esos dos efectos trabajan uno contra otro, son la misma selección adversa que la lección 53 concedió, y la posición honesta es que esta página ha medido ya dos de los tres costes de una ida y vuelta y sigue sin medir el que decidiría si la paciencia paga.
Problemas
- Lee el informe de enrutado de tu propio bróker. Todo bróker publica uno cada trimestre, nombrando los centros a los que mandó órdenes, la parte que fue a cada uno y si le pagaron por ellas. Busca el tuyo y anota los tres centros principales y la columna de pagos. Diez minutos, y convierte una afirmación sobre el sector en un hecho sobre tu cuenta. La mayoría de quienes tienen opiniones sobre el enrutado de órdenes no han abierto nunca este documento de su propio bróker.
- Añade la tarifa a tu propia hoja de costes. La lección 53 te hizo calcular diferencial por acciones por idas y vueltas por 252. Hazlo otra vez con tres décimas de céntimo añadidas a cada cruce, dos veces por ida y vuelta. En un instrumento de un céntimo de diferencial eso sube la cifra un 60 por ciento; en uno más ancho la proporción baja, porque la tarifa es fija por acción y el diferencial no. Calcula dónde está el cruce para tu instrumento: el diferencial a partir del cual la tarifa de acceso deja de importar. Media hora, y la respuesta te dice si esta lección va de ti siquiera.
- Mide la ejecución que no conseguiste. Para veinte órdenes limitadas en reposo, anota el tamaño que se mostraba a tu precio cuando la pusiste, si te ejecutaste, y adónde fue el precio en los cinco minutos siguientes. Eso te da tres números: tu tasa de ejecución, la cola media a la que te sumabas, y lo que habrían valido las no ejecutadas. El tercero es el coste de la paciencia al que ni esta lección ni la 53 han puesto precio, y veinte observaciones tampoco lo van a zanjar, pero es la única versión del número que pertenece a tu instrumento y a tu bróker. Una tarde para montarlo y un mes para rellenarlo.
Fuentes. U.S. Securities and Exchange Commission, Regulation NMS, Rule 610(c) (2005), por el tope de tres décimas de céntimo a las tarifas de acceso, que es la única cifra de la primera tabla de arriba que no varía ni por centro ni por mes. Larry Harris, Trading and Exchanges: Market Microstructure for Practitioners (Oxford University Press, 2003), por los tipos de orden, la prioridad en la cola y entre qué elige un enrutador, de donde sale la aritmética de la cola. James J. Angel, Lawrence E. Harris y Chester S. Spatt, «Equity Trading in the 21st Century» (The Quarterly Journal of Finance, 2011), por cómo llegó a existir un mercado de muchos centros que compiten y qué le hizo la fragmentación al coste de operar. Robert Battalio, Shane A. Corwin y Robert Jennings, «Can Brokers Have It All? On the Relation between Make-Take Fees and Limit Order Execution Quality» (The Journal of Finance, 2016), por el hallazgo de que los brókeres que enrutan para maximizar devoluciones entregaron ejecuciones medibles peores en órdenes limitadas, que es la divergencia que esta lección describe y no cifra.
Entre tu botón y tu ejecución hay una decisión, y la toma un tarifario y no una carrera. Cruzar cuesta tres décimas de céntimo por acción en el tope, reposar se paga a un cuarto de céntimo aproximadamente, los centros invertidos dan la vuelta a ambos, y un mayorista no cobra nada porque no se usó ningún mercado. La horquilla entre esos resultados es de 1,65 dólares en una orden de 300 acciones, más de la mitad del coste en diferencial de una ida y vuelta entera de un céntimo, y pertenece a tu bróker y no a ti. Sumarla a la lección 53 deja esa ida y vuelta en 4,80 dólares en vez de 3,00. Nada de eso exigió que nadie fuera rápido, lo que plantea la pregunta obvia: qué compra la velocidad, y para quién. La lección 55 le pone un número, y el número es más pequeño y más raro de lo que sugiere el folclore.
Qué paga el diferencial
La ida y vuelta de 3,00 dólares que esta lección termina de contar.
Leer la lección →El Order Book
Las 900 acciones a la cotización que son la cola a la que te sumas.
Leer la lección →Qué es realmente una ejecución
Por qué las ejecuciones que consigues no son una muestra justa de las que podrías haber conseguido.
Leer la lección →Solo con fines educativos. Operar conlleva un riesgo sustancial de pérdida. No es asesoramiento financiero. Los resultados pasados no garantizan resultados futuros.
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